Crítica: Judas and the Black Messiah

Por Emilio Gola

“Una placa asusta más que un arma” es el lema que, al mismo tiempo que ataca a las fuerzas del orden, parece proteger a los grupos extremistas que buscaban el reconocimiento de la comunidad afroamericana en los años 60 y 70. Pero Judas and the Black Messiah navega en aguas un poco más abiertas.

 

William O’Neal (LaKeith Stanfield), informante del FBI, es quien pronuncia esas palabras al principio de la historia dirigida por Shaka King (Newlyweeds) -y coescrita con Will Berson-, que nos coloca en una sección de las Panteras Negras. ¿Quiénes eran? Un partido fundado en 1966 tras el asesinato de Malcolm X, la otra cara de la moneda Martin Luther King Jr.: el activista no solo quería la revolución negra, sino también la defensa de su raza “por todos los medios necesarios”.

El partido fue acusado de actos terroristas por la policía estadounidense. Sin embargo, la narración de Judas y el mesías negro abre el abanico y, con solo una introducción de piezas audiovisuales de la época y un paseo por las actividades comunitarias de las Panteras, da su posición: señores, aquí no hay terrorismo, solo energía. Una energía que rebota por la música clásica y el bongó (una travesía con tempo preciso y circular), una energía que prosigue en la canción “Fight for you”.

 

El brote fulgurante también está en cada escena de discurso de Fred Hampton, presidente de las Panteras de Illinois interpretado con impecable soltura por Daniel Kaluuya (Get Out, Queen & Slim)… que no es menos que la actuación de Stanfield, un hombre que siente la presión, lagrimea y siempre parece a punto de confesar todo. Bien merecida la nominación de ambos al Óscar.

 

Es difícil entrever una postura definitiva en la producción de King respecto de las Panteras, y también hay una niebla sobre los matices de cada acción. De todas formas, resulta algo válido en el contexto. Por otro lado, y aunque mucho más convencido que la semivacía BlacKkKlansman (2018), el subtexto alarga su juego hasta el clímax final, donde el capitalismo triunfa de manera (muy) sutil.

 

Esa es la palabra clave: capitalismo. El whisky, los habanos y las casas lujosas del FBI alcanzan para acomodar el relato. Además, es algo que Hampton revela de forma intermitente en sus discursos, que no solo agrupa a negros, sino a todas las etnias diezmadas de una u otra forma por la opresión capitalista. Por algo, los policías reciben el mote de “puercos” durante toda la película. Y, por algo, el FBI entiende que lucha contra los afroamericanos, mientras los otros “solo” quieren su revolución.

Luego, está la aparente bondad de los activistas en un hecho paralelo: “no es todo lo que hizo en su vida”, dice la madre del hombre acribillado, que antes también disparó a un policía. Pero también nos permiten ingresar a la cocina de las Panteras, mientras el film intenta apartarse del efectismo e introduce la angustia de la violencia explícita.

 

Durante esos pasajes, la película redondea su mayor virtud: una educación sin edulcorante, el lucimiento interpretativo y el dualismo poesía-batalla. En este marco, la cámara crea rumbos propios para Hampton y O’Neal.

 

Cierto conservadurismo impide ver algo más, ¿pero será que aquí entendemos la indefinición de la postura? Si es así, Judas es coherente con una controversia que sigue hoy día, y, de paso, concibe a las muertes de Michael Brown, George Floyd y otros como algo que va más allá del color de la piel.

 

A propósito, el verdadero O’Neal se suicidó en 1990, justamente después de la proyección de un documental televisivo donde hablaba de su trabajo como informante. En Judas lo vemos al final, antes de una parte de lectura histórica que, como en Blackklansman, canibaliza un poco el mensaje.

 

Igualmente, todo lo anterior lo ha dejado salir de la dicotomía racial. Se abre, nuevamente, la cortina del sistema que hay detrás. No mucho, claro, pero sirve.

 

🤩 Lo mejor: la apertura temática y las presencias de Kaluuya y Stanfield.
😒 Lo peor: ciertos efectos y tramas secundarias.

Valoración – Muy buena 👏

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