Crítica: El poder del perro

Un western posmoderno

Título original: The Power of the Dog

Año: 2021

País: Nueva Zelanda, Australia, Reino Unido, Canadá

Género: Western y drama

Dirección: Jane Campion

Guion: Jane Campion, Thomas Savage (novela)

Protagonistas: Benedict Cumberbatch, Geneviève Lemon, Jesse Plemons, Kirsten Dunst, Kodi Smit-McPhee, Kenneth Radley

Fotografía: Ari Wegner

Música: Jonny Greenwood

Producción: New Zealand Film Commission, Bad Girl Creek, Max Films, See-Saw Films, Cross City Films, Brightstar, BBC Films

Plataforma: Netflix

Duración: 2 horas y 6 minutos

Debido a sus 12 nominaciones al Óscar, El poder del perro es uno de los más populares del año. Se trata de un drama basado en la novela de Thomas Savage (1967).

Con la dirección de la experimentada Jane Campion (La lección de piano, Bright Star), la historia se ubica en Montana, en 1924, y se centra en Phil Burbank (Benedict Cumberbatch), un antipático y cruel ranchero. Su hermano bonachón, George (Jesse Plemons) se casa con la tabernera del lugar, Rose (Kirsten Dunst), y la llegada de esta mujer al hogar de los Burbank genera bronca en Phil.

Además, el granjero desprecia la presencia de Peter (Kodi Smit-McPhee), hijo de Rose, a quien trata de afeminado. Aquí se abre el tópico principal de la primera parte: la homofobia que existía en la época y, como, muchas veces, las apariencias engañan.

Si bien la cinta se destaca por el alto nivel actoral de todo el elenco; las escenas entre Phil y Peter son las más atractivas. Aquellas demuestran, con elegancia, que estos personajes son más parecidos de lo que ellos imaginan.

Algo que también caracteriza a El poder del perro es la lentitud, más allá de la potencia de sus mensajes. El andar parsimonioso de sus personajes es, sin dudas, una elección de la directora. No obstante, por momentos, esa decisión resulta innecesaria.

Existe un giro interesante que distingue a la segunda parte. La intriga y el misterio -y algo más de lentitud- se apoderan de la pantalla. Campion le otorga una fuerte responsabilidad al joven Smit-McPhee, y este responde con creces. El australiano tiene merecida su nominación a los Óscars.

Benedict Cumberbatch lidera El poder del perro, western candidato al Óscar

Con la sutileza que posee la narrativa, la directora presenta una serie de indicios que requieren atención y paciencia para entender el final. Marcado por el cinismo y la venganza, el desenlace recuerda al final de El hilo fantasma (2017) de Paul Thomas Anderson, aunque, en este caso, se trata de algo más contundente. Es en este punto donde la forzada lentitud termina de jugar en contra y hace que la culminación luzca desprolija.

De impecable fotografía y destacada música, el film ofrece aciertos y errores. Igual, plantea una historia concreta, interesante y vigente.

Lo mejor: la fotografía y las actuaciones.

Lo peor: por momentos, se excede en su lentitud.

Brinda: Reflexión

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