Crítica: Cobra Kai (temporada 3)

Por Julián Haramboure

Netflix estrenó una nueva temporada de Cobra Kai, una de las series del momento. Con episodios cortos y una dinámica palpable, la producción que empezó en 2018 a través de YouTube Premium es un todo un éxito y ya tiene su cuarta season confirmada. Pero, ¿qué aporta la tercera parte de este spin off de Karate Kid?, ¿cuáles son sus puntos débiles y sus puntos fuertes? ¿Y deja el pie para que la próxima entrega sea interesante?

(aviso: spoilers de temporadas 1 y 2)

 

El escenario que dejó la segunda parte de la serie era tan desafiante como desolador. Los mundos de Johnny Lawrence (William Zabka) y Daniel LaRusso (Ralph Maccio) quedaron en crisis tras la violenta pelea escolar de sus respectivos alumnos, enfrentamiento que dejó a Miguel Díaz (Xolo Maridueña) en coma y a Robby Keane (Tanner Buchanan) en fuga. La trama plantea de ese inicio una cuestión que sugerirá una y otra vez en cada episodio, más allá de la resistencia de ambos: si quieren mejorar la situación, Johnny y Daniel deberán unirse.

 

Además de este tópico, hay otros tres que marcan esta etapa: la historia de vida del malvado John Kreese (Martin Kove/Barrett Carnahan), la rehabilitación de Miguel con el apoyo con el particular método de Lawrence y el efecto que provoca el retorno de diversos personajes de las películas de Karate Kid.

 

Respecto a lo primero, se utilizan flashbacks muy logrados y producidos sobre la vida pasada del polémico sensei, incluida su participación en la guerra de Vietnam. La interpretación de Carnahan como el joven Kreese es de mucha jerarquía y ayuda a conocer las razones por las que este personaje adquirió su rencor y bronca ante el mundo.

En relación al segundo ítem, Johnny y Miguel retoman la excelente química de la primera temporada, sus diálogos son efectivos y entretenidos, le dan a la serie una mezcla de humor y profundidad que se agradece. La brecha generacional bien aprovechada.

 

La tercera cuestión es más amplia. Sin dudas esta etapa de la producción usa mucho más que las anteriores el legado de la saga The Karate Kid, en especial de la 2, ya que para reencontrarse con sí mismo Daniel viaja hacia Japón, en donde se reencontrará con las raíces del querido Señor Miyagi y con personajes de aquel film. Es la parte más espiritual. No obstante, ese renacer del legado de la saga ochentosa, se dará también en la segunda mitad, con el súper esperado retorno de una referente, el cual es por lejos de lo más disfrutable de este tramo de nuevos diez capítulos.

 

Es la temporada más dramática de las tres, reduce el nivel de humor y aumenta la cantidad de escenas violentas. Enfrentamientos que antes hacían más hincapié en lo coreográfico, ahora tienen más sangre y son más explícitos. Además, en las primeras dos entregas las subtramas juveniles otorgaban gran frescura a la serie y acompañaban con dinámica la historia de Lawrence y Larusso. Ahora esa subtrama juvenil no tiene la misma solidez y luce desgastada, reiterativa y previsible. Será una de las cuestiones a mejorar en la 4.

Otro ítem que no juega muy a favor es que, si bien de a momentos ya existían escenas fuera de contexto, la season actual por momentos se torna demasiado inverosímil en comparación al resto de la serie.

 

Más allá de estas características negativas, la fuerza y mayor calidad está en el cierre, uno de sus mayores aciertos, mucho más logrado que en la 2, tiene intensidad, fuerza y un excelente gancho para el futuro.

 

🤩 Lo mejor: el retorno de un personaje muy esperado y el episodio final.
😒 Lo peor: en ocasiones, se torna muy inverosímil y la trama juvenil necesita un refresh.

Valoración: Buena 👍

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